La posición
generalmente extremista del ser humano tiende a tomar posición,
en este caso entre la utilización de los canales comerciales
convencionales y los electrónicos, cuando en virtud de
la naturaleza de los negocios, toda oportunidad es válida
y en cada comerciante estará la decisión sobre el
camino a seguir, considerando que la utilización de uno
no amerita el desprecio automático de los demás.
No es tampoco
taxativa la posición que tenemos que tomar respecto de
la comercialización de nuestros productos como si fueran
antagónicas las posiciones entre físicas y virtuales,
y bien podemos transitar ambos caminos y complementarlos según
nuestras necesidades y las de nuestros clientes.
Las reglas
básicas del marketing actual no difieren mucho en su aplicación
electrónica, mereciendo los ajustes a la I. T. (Information
technology) que necesariamente deben ser realizados y que requerirán
de un trabajo en equipo entre los comerciales, los técnicos
y los electrónicos. El tema principal no es en si la adaptación
hacia el e-marketing sino la definición empresaria sobre
el negocio la planificación y decisión de la estrategia.
La comunicación a través de los canales físicos,
virtuales o ambos será solo una decisión más.
Esa decisión
podrá alcanzar a únicamente utilizar algunas e-herramientas
simples como el correo o la red, pero cuando se decide incursionar
en e-business se deberá planificar sus alcances y delimitar
hasta donde estamos en condiciones de responder a ese desafío.
Esto implica el rediseño de la información a brindar
y la capacidad en cantidad, tiempo y oportunidad de la respuesta.
Muchas veces
nos vemos compelidos a ingresar en el e-business por nuestros
socios virtuales, sean compradores o vendedores, y no depende
de nuestra decisión. En este caso no nos vemos obligados
a estar a la misma altura de nuestros socios ya que nos corresponderá
un rol más pasivo, pero cuando es uno quien lo propone
debe tener muy en claro sus limitaciones y comunicarlas para no
crear expectativas desmedidas.
A la natural
lejanía entre las posiciones de las partes que negocian
se agrega ahora la virtualidad de esas posiciones, elemento que
privilegia aún más la confianza que las partes puedan
dispensarse, y esa confianza se transmite mediante acciones seguras,
respuestas efectivas y rápidas y un proceder honesto.
Esto siempre
ocurrió en las negociaciones personales, lo único
que ahora tenemos que aprender a modificar nuestro lenguaje y
forma de expresar el mensaje, aunque la esencia sea inalterable.
Algo muy
distinto ocurre cuando la decisión es respecto de incursionar
en el e-commerce ya que esta involucra el desarrollo de una nueva
estructura de comercialización y de distribución
en relación con la supuesta ya existente.
Toda la
estructura se conmueve, ya nada es igual y a veces ni semejante
con lo anterior. Se requiere de una velocidad de respuesta, cambio
y adaptación fabulosas, aún cuando la estrategia
sea de seguir transitando los previos caminos comerciales.
En el campo
de las transacciones internacionales la incursión en el
e-commerce se complica no solo por la existencia de las barreras
propias del comercio con el exterior sino también por las
deferencias con que las bondades del sistema son percibidas por
las distintas culturas.
Es por ello
que, si bien no difícil, mucho menos imposible, el posicionamiento
de los negocios internacionales en e-commerce merece dos análisis
previos. Uno el referido a los productos a ofertar en función
de su grado de adaptabilidad, y el otro hacia el conocimiento
de las debilidades que nos permitan acotar nuestras posibilidades
y seleccionar a que mercados apuntaremos.
Las debilidades
son las que pueden darnos el empujón de la caída
ya que si no estamos preparados para la respuesta el mercado nos
descartará de inmediato. Así por ejemplo, servirá
preguntarnos:
Nuestros productos o sus atributos, no tienen impedimentos técnicos,
sanitarios o de otra naturaleza en ningún país?
Si no es así deberemos mencionar a que mercados no está
dirigida la oferta.
Podemos abastecer cantidades ilimitadas del producto?.
Si no es así debemos aclarar las limitaciones.
Disponemos de la estructura necesaria para cumplir con
la entrega de los pedidos en el tiempo prometido?. Si no es
así aclararlo.
La cadena de distribución es confiable en todos
los destinos? Si no es así deberá especificarlo.
Los precios son globales? Luego de la orden no podrá
modificar el precio. Eventualmente especificar cargos adicionales
por diferentes destinos.
La cadena de suministro de todos los insumos, partes,
piezas y consumibles es segura confiable? Si no es así
su capacidad de entrega se podrá ver deteriorada.
Es por ello que resulta fundamental, para quien decida su incursión
en el comercio electrónico lograr la interacción
entre IT y Marketing, y dependiendo de este, los procesos de Ventas,
Stocks, Distribución y administración entre otros,
que comprenda e interprete la necesidad de trabajar en tiempo
real para el envío de productos en tiempo, prestar la necesaria
asistencia de post venta, y lograr una facturación sin
errores generando una velocidad de respuesta basada en la capacidad
de respuesta.
No existe
ni existirá un manual del éxito que nos permita
no incurrir en errores en este campo, más bien sería
estratégico que consideráramos la casi obligada
presencia de ellos en nuestra planificación dinámica
de donde poder aprender y diferenciarnos.
No obstante,
todo nuestro accionar debe tender a minimizar los errores fatales
entendiéndose por ellos aquellos que pueden causar nuestro
fracaso, desarrollando planos de confianza para el cliente, teniendo
una fuerte capacidad de reacción y brindar y pedir seguridad
en las transacciones mediante sello de aprobación con servicios
encriptados y autenticación
©
Copyright 2003, by Carlos A. Ledesma
NOTA:
Para aplicar estos conceptos clave en tu equipo de colaboradores,
visita http://www.hellerconsulting.com/comercio_internacional.htm