En mi constante trajinar por países a los que no siempre
viajaríamos por turismo, esta vez tuve que recalar en
Tegucigalpa y San Pedro Sula, en Honduras, donde la moneda local,
la lempira tiene una cotización de 18 unidades frente
al dólar, con una temperatura sofocante de arriba de
los 39 grados, mucha inseguridad y burocracia, pero con muchas
ganas de hacer, crecer y con un movimiento comercial realmente
importante.
Los mercados externos no solo están en los EE.UU, Europa
y Brasil, dentro de Centroamérica, frente a un Panamá
fuerte y de sólido crecimiento, seguido por los prósperos
Costa Rica y El Salvador, además del turístico
Bélice, Guatemala Nicaragua y Honduras son plazas más
débiles, con ciertos problemas de crecimiento, pero que
por su misma condición, son asistidos por créditos,
y partidas que son muchas veces aplicables a la provisión
externa.
Su nivel actual de desarrollo no es impedimento para notar
un notable movimiento comercial entre su población.
Por ello, no me sorprendió la gran necesidad de productos
que pude observar y que durante mi estadía me solicitaran
de cotizar casi como por favor. Desde plantas completas para
distintas industrias básicas, (en este momento estaban
buscando envasadoras de alimentos, pomada para calzado, aerosoles,
cosmética entre otras) hasta maquinas-herramienta, repuestos,
partes y piezas, diferentes productos industriales, alimentos
y bebidas.
La elite de los comerciantes e industriales imperante, que
en su mayoría es de ascendencia árabe o alemana,
es abierta a escuchar nuevas ofertas y principalmente lo que
buscan es ser escuchados y atendidos, ya que los grandes proveedores
no reparan en estos mercados, tienen que salir a comprar, porque
son muy pocos los que van a visitarlos.
Con una población importante y de mucho movimiento,
se constituye en un mercado atractivo e interesante, siendo
relativamente cercano para conectar, fácil de interpretar
en un idioma común (excepto en las islas donde el idioma
es el inglés), con buena predisposición a comprar
de nuestro país, y con recursos para pagar, tanto desde
su país como desde otras plazas fuertes.
No es un paraíso, pero es una oportunidad realmente
interesante para las pequeñas empresas argentinas que
tampoco pueden pensar en la producción de grandes cantidades.
El problema principal que hay que sortear es la conexión,
es decir la ingeniería de transporte necesaria como para
poder llegar con los productos hasta Puerto Cortés en
marítimo o Tegucigalpa en aéreo. ya que los medios
actualmente disponibles no satisfacen las necesidades de tráfico.
El que apunte a este mercado con la capacidad suficiente como
para manejar esta dificultad, que no es irresoluble, seguro
que logrará posicionarse en una excelente plaza demandante.
El costo medio de los hoteles y comidas en las ciudades importantes
como Tegucigalpa, San Pedro Sula, La Ceiba, Trujillo, a las
que se puede acceder por cómodos micros desde la capital,
oscilan en los 50 dólares por día, El pasaje aéreo
cuesta unos us$ 900. La inversión no es tan fuerte, lo
están esperando y puede ser una excelente y exclusiva
oportunidad, ya que no encontrará muchos competidores
contra los que lidiar.
©
Copyright 2004, by Carlos A. Ledesma
NOTA:
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