Generalmente,
los prestatarios de servicios además de la especialización,
mas o menos ampliada en función del y al rubro económico
que atendían o pretendían atender, acotaban el nivel
de sus clientes para dimensionar su estructura en consecuencia
transfiriendo a sus clientes en forma directa sus costos y el
costo de sus aciertos y errores.
Los cambios
que se han ido produciendo han llevado a una verdadera conmoción
dentro del rubro Prestación de Servicios, en cualquiera
de las disciplinas involucradas y no es importante detenernos
en hacer historia de porque ocurrieron.
Lo importante
es saber que siguen ocurriendo Estos cambios, obviamente, no alteran
a solo una de las partes involucradas, sea esta tomadora o prestataria
del servicio, sino que son situaciones de mercado que se van autogenerando
a una velocidad cada vez mayor y que modifican esquemas de pensamiento
sobre el gerenciamiento de la competitividad.
La especialización
por producto y la necesidad de una respuesta efectiva e inmediata
al mercado ha hecho que, vía downsizing y/o outsizing,
las empresas separaran de sus estructuras aquellas áreas
en las cuales no son competitivas, delegando las funciones en
nuevos o tradicionales prestatarios de servicios afines.
Esta delegación
de tareas, sigue convocando a Prestatarios con fuerte poder de
anticipación a la ampliación de sus servicios, llegando
a estadios de innovación y de anticipación de nuevos
escenarios económico - comerciales.
En este contexto,
aún se observa la situación de que, por una parte,
las tradicionales empresas de servicios especializadas en rubros
específicos, en su mayoría dirigidas por sus creadores
o fundadores, no pueden adecuarse a estas reglas o lo hacen a
destiempo y con desprolijidades que el mercado no perdona ni tolera,
y por la otra el nacimiento de nuevos prestatarios que vía
la desocupación imperante se ven forzados a ser creativos
y, en mas de una oportunidad, su primer cliente es la misma empresa
que ha prescindido de sus servicios internamente.
El primer
grupo, aún siendo eficaz, no siempre es eficiente o su
tradicional estructura de costos no soporta la mayor carga de
trabajo que sus clientes le requieren, en tanto que el segundo
toma casi la figura del Entrepreneur o del Home -Worker que, sin
o con mínima estructura pero con fortalezas de reacción
y de costos acotados compiten exitosamente con las estructuras
tradicionales.
El primer
sentir del nuevo consultor - empresario - prestatario de servicios,
luego de haber pertenecido a un staff convencional, es de falencia
por no poder mostrar una estructura como la que en su antigua
posición requería de sus servidores.
Si supera
este trauma y "transforma el limón en limonada"
es ganador de un espacio que si bien deberá defender constantemente
será reconocido aún por las grandes empresas que
privilegian el conocimiento, la pertinencia de la respuesta y
los costos competitivos a una estructura edilicia que nunca visitarán.
Es normal
hoy, ver a profesionales que se transforman en mayoristas de servicios
(saber a quien recurrir) trabajando desde su casa en un dormitorio
transformado en escritorio, con una asistencia mínima como
apoyo logístico, una PC. multimedia, un teléfono
celular, una receptoría de correo privado cercana y, porque
no, navegando en INTERNET.
Este fenómeno,
que si bien no ha sido aceptado por muchos y que esta en franca
expansión por la ola de ex-ejecutivos y mandos medios que
quedan libres, con el agravante que en algunos casos no cuentan
con estudios de grado reconocidos, y que buscan en este campo
la solución a sus problemas tanto económicos como
ocupacionales.
Este grupo
se caracteriza porque sus actores se encuentran ubicados en el
entorno de los 40 - 55 años, que los sitúa en una
escuela de pensamiento que ha sido superada y exige de ellos un
esfuerzo mayúsculo a la hora de tomar decisiones para ajustarse
los escenarios planteados por sus clientes, que si lo son es porque
requieren de la prestación de herramientas actuales de
gerenciamiento y una constante actualización, a la cual
esa generación no esta acostumbrada por haber vivenciado
en la etapa de su crecimiento profesional otras realidades.
Esta situación
se complejiza por el constante pushing que a nivel profesional
vienen efectuando las nuevas generaciones donde la preparación
de grado es básica y la de posgrado es imprescindible,
a lo cual se agrega la falta de experiencia sobre situaciones
pasadas y su no aceptación en el mercado laboral que los
impulsa a tomar posiciones innovadoras en la prestación
de servicios de avanzada.
Durante su
preparación, han estudiado y analizado extensivamente escenarios
de países de alto grado de evolución gerencial,
y donde el virtualismo empresario es una realidad que también
conlleva la no necesidad de una estructura logística propia
agregando el ingrediente de la prescindencia del contacto físico
entre tomador y prestatario del servicio.
En este contexto,
el tomador del servicio, que se había visto favorecido
oportunamente con la desestructuración de áreas
improductivas y liberado de decisiones poco inherentes a su negocio,
delegando por un precio cierto en terceros tan ímproba
tarea, se encuentra ahora ante un nuevo dilema que también
se enrola en las leyes de la competitividad: Conservar mi prestatario
tradicional o tentar con el que, aun sin experiencia le esta mostrando
conocer el mañana de su negocio con un concepto globalizador
y globalizante.
Decíamos
mas arriba que el nuevo prestatario de servicios deberá
defender constantemente el espacio ganado, pero con la seguridad
de quien tiene preparada su defensa para con sus posibles adversarios
conocidos y actuales. Pero atención: el verdadero contrincante
no es el que ya existe sino el innovador de mañana, y no
es cuestión de sentirse seguro en bastiones de amistad
u otros que fueron efectivos hasta hoy pues en costos y eficiencia
todo vale.
©
Copyright 2002, by Carlos A. Ledesma
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