Hablemos de vinos, un producto que ha vuelto a tener presencia
e imagen, no solo en nuestro mercado interno sino también
en el mercado internacional, y por cierto un fuerte incremento
en los valores exportados, pero sobre el que aún queda
mucho por hacer.
Al observar las cifras argentinas de exportación de
vinos finos en el año 2002, que se situaron en los us$
90,2 millones con un total de 4636 envíos, vemos que
han sido fuertemente superadas en el 2003, cuando pasaron a
us$ 137,1 millones y 7.387 embarques y no obstante, en el 2004,
los valores nos sorprenden aún más con un incremento
del 35% en los despachos, que resultaron de 9927 y un aumento
del 39% en los valores al alcanzar los us$ 190,2 millones exportados.
Se supone que esta tendencia va a ser mantenida en el 2005,
ya que en el primer cuatrimestre se han realizado 3400 envíos
por us$ 67,2 millones lo que en proyección lineal nos
daría unos us$ 210 millones para todo el año.
Es a la vez un producto que tiene al momento tanto ventajas
competitivas a nivel de productores - exportadores, como comparativas
a nivel país, frente a los más cercanos competidores,
por lo cual concluimos que el posicionamiento internacional
es a nivel comercial, de promoción, imagen y continuidad
en el tráfico.
Es importante destacar que los destinos de las exportaciones
del 2004, casi no modificado en los primeros meses del 2005,
han sido 95 países, entre ellos EE.UU, con 1937 embarques,
Reino Unido con 1560 envíos, seguidos luego por un conjunto
de países fuertes compradores como Canadá, Brasil,
Países Bajos, Rusia, Perú, Panamá, y hasta
algunos sorprendentes por las restricciones religiosas como
Emiratos Árabes y Arabia Saudita, no así China
que aún no ha descollado como comprador de este producto,
al recibir solo 43 embarques por unos 430.000 dólares.
Respecto del precio unitario de cada botella, el mismo ha
oscilado entre valores ínfimos como us$ 0,25 hasta los
exquisitos us$ 300.- por unidad, lo cual obviamente supone un
rango muy amplio de variedades, desde los genéricos hasta
los exquisitos varietales.
Para ver la importancia relativa que pueden tener nuestras
exportaciones, realizando una comparación con lo exportado
por Chile en el mismo periodo 2004, observamos que el país
vecino realizó un total de 111.496 envíos al exterior
por un valor total de us$ 713,3 millones a más de 160
países.
Es decir que, aún con estas ventajas tanto a nivel de
empresa como de país, aún nos queda un buen camino
para recorrer, y esto no significa que se deba pelear por un
mercado, o que deban dejar de consumir otro vino para consumir
el nuestro. El mercado exterior es lo suficientemente amplio
como para poder compartirlo entre todos los productores de diferentes
latitudes.
Tanto los precios, como las variedades, amplias y generosas,
incluyendo la estrella Argentina del Malbec, así como
los cabernet, pinot, bonarda, con o sin madera, y la capacidad
para adecuar los envases, corchos y etiquetas a las exigencias
del mercado externo por parte de los productores son positivas
y posibles.
Lo importante es que la gestión de captación
de mercados sea realizada por profesionales, o los mismos productores
que con su pasión por el producto pueden transmitir mucho
mejor que nadie a los compradores las bondades de su producto.
Fuente: Nosis
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NOTA:
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