De tanto en tanto es interesante de realizar algunas
consideraciones y un análisis retrospectivo de
aquellos temas que de alguna manera esperáramos
soluciones hace tiempo respecto de lo que acontece en
nuestra realidad actual
Así, hace un año estábamos ante la
impresión de una salida del default, ahora ante
la impresión de un desarrollo y aparente crecimiento
económico, y ello ha incidido fuertemente en el
escenario exportador.
En el plano estratégico, notamos un fuerte aumento
de las importaciones, con énfasis en bienes de
capital; un retiro de los incipientes mercados externos
y reinserción en el mercado interno; una incesante
y poco exitosa búsqueda de personal calificado
para ocupar posiciones en el área de los negocios
internacionales; la fractura de los procesos de integración,
y la sostenida baja de los precios de los commodities.
El estado por su parte continúa sin ser un socio
activo de los comerciantes de exterior, y por el contrario,
son más las trabas políticas y burocráticas
y la irresoluta falta de política, no solo de gobierno
sino de comercio internacional, sumado a las vergüenzas
ajenas que ha tenido que pasar el sector ante la caprichosa,
irresponsable y revanchista posición de prohibición
de exportaciones cárnicas y otras que provocaron
estupor y fuertes desaires comerciales. Amén de
las cuantiosas pérdidas internas, no solo para
estos productores sino para el sector exportador en su
conjunto.
En el tema industrial, se observa, tal como se repite
cada década (Martínez de Hoz a fines de
los ´70 y Menem a principios de los ´90) una
marcada tendencia al re equipamiento de importación,
con tecnología de avanzada que supuestamente revertirá
en el corto y mediano plazo en productos de exportación.
En la conquista o retiro de los mercados externos, se
han observado por parte de no pocos exportadores noveles
el abandono de los mercados arduamente conquistados por
y para atención de un supuesto mejor y más
redituable mercado interno recuperado. En este punto la
decisión también pasa por la confrontación
de formalidades propias de la exportación frente
a las informalidades tan atractivas de nuestro mercado
doméstico.
Algo que denotaría un crecimiento en el sector
lo constituye la falta de personal calificado para desempeñarse
tanto en posiciones claves como operativas del área
de exterior, en empresas exportadoras y operadores internacionales,
y terminales, lo cual está provocando una suba
de las retribuciones ya que la estrategia actual es “robarle”
operadores a la competencia obviamente con mayor sueldo
y la incorporación al sistema de viejos operadores
supuestamente ya retirados o expulsados del sistema años
atrás.
Un tema que no puede pasar inadvertido en nuestro análisis
es la gran conmoción a que están sujetos
al momento los procesos de integración regional
que provocan fuertes cambios en las corrientes comerciales
exportadoras. En nuestro entorno inmediato, el Mercosur,
afectado por incorporaciones y amenazas de deserciones,
nuevos pactos y acuerdos entre países y disconformidades
políticas, provoca en los operadores una gran desconfianza
de continuidad, en tanto que en el entorno cercano aunque
no vecino, los TLC ( Tratados de Libre Comercio) promovidos
uno a uno por EE.UU. con algunos países latinoamericanos
también ha traído muchos enojos y disconformidades
(tales como Bolivia con Colombia y Ecuador con Perú)
que sumados a la voluntad de Venezuela de abandonar la
CAN (Comunidad Andina de Naciones) decretó de alguna
manera la muerte de este proceso con el consecuente impacto
en nuestro comercio regional.
Estos, y otros factores conmueven el escenario comercial
de exterior para los exportadores argentinos. Por ello,
es imprescindible en los negocios internacionales no trabajar
por impulso, sino mediante la planificación estratégica
de desembarco en los mercados externos que permita proyectar
al menos en el mediano plazo.
©
Copyright 2006, by Carlos A. Ledesma
NOTA:
Para aplicar estos conceptos clave en tu actividad, visita
http://www.hellerconsulting.com/comercio_internacional.htm