Muchas veces,
las mas de ellas, nuestro negocio se apuntala en pálpitos
sobre las proyecciones operacionales de los sectores económicos
de nuestros clientes.
Puede ser
bueno si nuestro ojo avizor fue alineado en la dirección
correcta y factores exógenos no distorsionaron el escenario.
O nefasto si diseñamos nuestra expectativa en la coyuntura
cotidiana y operamos por impulso.
Si bien,
hoy también se han relativizado los términos de
largo, mediano y corto plazo, y la velocidad e imprevisibilidad
de los cambios torna en inaplicable nuestra experiencia pasada
a situaciones por venir, dado que estas no reconocen antecedentes
y son caracterizadas por la atipicidad en todos sus frentes, también
es cierto que no podemos hacer de nuestro negocio de mañana
un resultado del azar de hoy.
La planificación
estratégica se apoya obviamente en el análisis de
contingencias pero con cierta dosis de propensión acotada
de riesgo: debe contemplar la actual temporalidad de los negocios
(no hay negocios a perpetuidad, o no siempre serán míos)
y tener la suficiente ductilidad y versatilidad para adecuarse
a los cambios que se vayan produciendo, aún cuando estos
sean provocados o producidos por nosotros mismos como operadores.
Lo cual involucra la investigación que lleva a la innovación,
fuente de todo éxito actual en los negocios, desde que
es la herramienta que nos permitirá diferenciarnos de nuestros
competidores.
Ahora bien,
mas allá de lo expuesto, al momento de planificar mis decisiones
debo contar tanto con herramientas confiables y veraces que muestren
la situación actual y la tendencia del devenir, como también
con dinámicos criterios de gerenciamiento que permitan
el adecuado análisis tanto de los cambiantes escenarios
en los cuales deberemos actuar y de los recursos disponibles,
sean estos propios o de terceros (la posibilidad de colegiarse
o unirse con tradicionales adversos y hasta antagónicos
competidores en una o mas unidades de negocio) y la fijación
de metas muy definidas.
Es amplio
el menú de opciones que las recopilaciones estadísticas
ponen a disposición de los usuarios al momento de efectuar
cualquier análisis, pero, también aquí, debemos
seguir el camino crítico de la decisión, recopilando
los datos y la información disponible, clasificándolos
de acuerdo a los intereses de nuestra búsqueda, analizándolos
en función del proyecto a gerenciar y finalmente aplicándolos
a nuestras decisiones e incorporándolos como fuente y soporte
al modelo diseñado.
Aún
para el mas experimentado analista es cada vez mas compleja la
selección de aquellos índices que, reflejando el
Hoy, me puedan sugerir ciertamente el camino de Mañana,
y aún así acertando en la determinación de
los índices mas apropiados, es fundamental y críticamente
peligroso su combinación e interpretación, es decir
la "información" que rescataremos de ellos.
Para descartar
la imprevisión y dejar de planificar visceralmente nuestros
negocios podemos comenzar a ejercitarnos con el manejo de algunas
de esas herramientas (índices) mencionadas, y su tendencia
y es posible que nos sorprendamos de como nos diferenciamos en
nuestros resultados de aquellos que siguen siendo operadores corto
placistas, sorprendidos por la coyuntura.
La coyuntura
se avisa, viene haciendo sonar sus trompetas con cierto tiempo
de anticipación y, si nos sorprende es que no hemos sabido
leer entre líneas las distintas realidades previas que
asimismo fueron afectando nuestro negocio histórico.
Supongamos
(solo en un plano teórico) que, siendo nuestro negocio
la articulación de las cargas en un punto de introducción
al territorio aduanero, hemos decidido ampliar nuestra capacidad
de almacenaje y servicios a las cargas para el próximo
período, apuntando a un manejo centralizado y cautivo de
todos los servicios periféricos, desconociendo (o desoyendo)
por un lado los índices económicos que nos señalan
el nivel de crecimiento de la economía tanto nacional como
regional, y por el otro las tendencias de gerenciamiento de negocios
basada en la descentralización o globalización de
las áreas no competitivas.
Obviamente,
si mi decisión con parámetros de un crecimiento
estable o decrecimiento de la economía y una tendencia
al consumo igual o superior a ésta, no fue basada en otras
circunstancias como por ejemplo la diferenciación respecto
de los competidores (descubrir anticipadamente que es lo que el
cliente querrá en el futuro) o una estrategia de costos
y productividad que me permita captar los clientes de una competencia
en retirada, es mas que obvio que mis depósitos tenderán
a quedar con mucho aire, y quizá mi empresa no sobreviva.
Por otra
parte, si he respetado cuidadosamente estos aspectos de análisis
económico pero no busco de adecuar la estructura logística
a las leyes de la dinámica temporal, el down-sizing y righ-sizing
según corresponda, será difícil que pueda
mantener mi capacidad competitiva.
Debemos recordar
que el pecado pasa tanto por el exceso como por el defecto, y
en este caso es aplicable a los datos o información de
soporte, por lo que a la hora de decidir deberemos primeramente
definir la que vamos a ingresar en nuestro banco personal de datos.
Lo dicho
no tiene la pretensión de constituirse en una suerte de
fórmula mágica de la supervivencia, el crecimiento
y la tan anhelada rentabilidad de la empresa, mas bien es una
mera campana de atención sobre lo peligroso de la improvisación
en el diseño de nuestro crecimiento en el complejo y despiadado
escenario de los negocios actuales.
©
Copyright 2002, by Carlos A. Ledesma
NOTA:
Para aplicar estos conceptos clave en tu equipo de colaboradores,
visita http://www.hellerconsulting.com/comercio_internacional.htm