Las Zonas Francas
Por Carlos A. Ledesma

En función periodística, en ocasiones nos sentimos usados por algún medio que nos manipulea montándonos sobre la ola de una supuesta noticia que en la realidad no es, y que a poco andar será tema sepultado.

Algo similar nos ha pasado con el tema de la referencia, el que, desde ya hace años venimos escuchando sin que a la fecha podamos ostentar ni siquiera una sola Z.F. en plena operación.

Es más, yo mismo ayude a ello, habiendo publicado en 1979 mi primer artículo sobre el tema y habiendo elaborado el proyecto de ley en 1988. Pero eran "otros tiempos" y otros los escenarios.

Estamos en un mundo que está cambiando vertiginosamente y esos cambios en ocasiones no reconocen antecedente en el pasado, o al menos, las nuevas estructuras no tienen porque repetir esquemas previos.

Las Zonas Francas, que vienen acompañando el desarrollo de los países desde la edad media, son, en nuestros días, y fruto a la desregulación, la desburocratización y liberalización del comercio, sumado a la globalización económica y comercial un instrumento que está cayendo en desuso por inoperancia, ya que sus tradicionales fortalezas no son tales hoy; Por el contrario, si a lo dicho le agregamos la idea de que hoy es impensable que un empresario pueda ser exitoso con mano de obra intensiva, y sin utilizar la robótica y la informática y eventual mano de obra super-calificada, notaremos que, al menos, las zonas francas no aportarán soluciones al problema de la desocupación que tanto golpea a las distintas comunidades donde supuestamente se abrirán.

Lo dicho no quita olvidar que los productos a fabricar en las zonas no serán considerados para el Mercosur como de origen argentino, y solo podrán ser introducidos en los territorios de nuestros socios mediante la tributación del arancel externo común.

Sin detractar ni aplaudir, creo que esta herramienta del comercio internacional que en su definición mas pura debe propender al desarrollo de las exportaciones, tiende a quedar inactiva durante los momentos económicos de lo mediato pues la tendencia es a producir lo mas cerca posible del cliente, inclusive atomizando centros de montaje, y reduciendo y optimizando las operaciones de la Distribución Física Internacional, es decir todo lo contrario de lo que proponen las zonas francas -mas allá de sus supuestas ventajas cambiario-impositivas, de centrar en una plaza, con producción castigada arancelariamente en el exterior, lejana de los centros de producción y consumo con una importante incidencia en los fletes que las leyes de la competitividad no aconsejan.

Porque no sincerarnos y pensar en zonas francas de importación, turísticas y otras que estén acorde a nuestra realidad actual, y dejamos de ilusionarnos pensando que una Zona Franca traerá aparejado la solución al problema ocupacional zonal y propenderá al desarrollo regional, o al menos no utilizarlo como argumento comercial para captar adeptos.

El tiempo inmediato nos dará la respuesta. Como ocurre en todas las disciplinas.

© Copyright 2002, by Carlos A. Ledesma

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