En función
periodística, en ocasiones nos sentimos usados por algún
medio que nos manipulea montándonos sobre la ola de una
supuesta noticia que en la realidad no es, y que a poco andar
será tema sepultado.
Algo similar
nos ha pasado con el tema de la referencia, el que, desde ya hace
años venimos escuchando sin que a la fecha podamos ostentar
ni siquiera una sola Z.F. en plena operación.
Es más,
yo mismo ayude a ello, habiendo publicado en 1979 mi primer artículo
sobre el tema y habiendo elaborado el proyecto de ley en 1988.
Pero eran "otros tiempos" y otros los escenarios.
Estamos en
un mundo que está cambiando vertiginosamente y esos cambios
en ocasiones no reconocen antecedente en el pasado, o al menos,
las nuevas estructuras no tienen porque repetir esquemas previos.
Las Zonas
Francas, que vienen acompañando el desarrollo de los países
desde la edad media, son, en nuestros días, y fruto a la
desregulación, la desburocratización y liberalización
del comercio, sumado a la globalización económica
y comercial un instrumento que está cayendo en desuso por
inoperancia, ya que sus tradicionales fortalezas no son tales
hoy; Por el contrario, si a lo dicho le agregamos la idea de que
hoy es impensable que un empresario pueda ser exitoso con mano
de obra intensiva, y sin utilizar la robótica y la informática
y eventual mano de obra super-calificada, notaremos que, al menos,
las zonas francas no aportarán soluciones al problema de
la desocupación que tanto golpea a las distintas comunidades
donde supuestamente se abrirán.
Lo dicho
no quita olvidar que los productos a fabricar en las zonas no
serán considerados para el Mercosur como de origen argentino,
y solo podrán ser introducidos en los territorios de nuestros
socios mediante la tributación del arancel externo común.
Sin detractar
ni aplaudir, creo que esta herramienta del comercio internacional
que en su definición mas pura debe propender al desarrollo
de las exportaciones, tiende a quedar inactiva durante los momentos
económicos de lo mediato pues la tendencia es a producir
lo mas cerca posible del cliente, inclusive atomizando centros
de montaje, y reduciendo y optimizando las operaciones de la Distribución
Física Internacional, es decir todo lo contrario de lo
que proponen las zonas francas -mas allá de sus supuestas
ventajas cambiario-impositivas, de centrar en una plaza, con producción
castigada arancelariamente en el exterior, lejana de los centros
de producción y consumo con una importante incidencia en
los fletes que las leyes de la competitividad no aconsejan.
Porque no
sincerarnos y pensar en zonas francas de importación, turísticas
y otras que estén acorde a nuestra realidad actual, y dejamos
de ilusionarnos pensando que una Zona Franca traerá aparejado
la solución al problema ocupacional zonal y propenderá
al desarrollo regional, o al menos no utilizarlo como argumento
comercial para captar adeptos.
El tiempo
inmediato nos dará la respuesta. Como ocurre en todas las
disciplinas.
©
Copyright 2002, by Carlos A. Ledesma
NOTA:
Para aplicar estos conceptos clave en tu equipo de colaboradores,
visita http://www.hellerconsulting.com/comercio_internacional.htm