Vender profesionalmente
significa obtener las oportunidades y asesorar al potencial consumidor
o usuario con necesidades coherentes con la oferta para que descubra,
acepte y valorice los beneficios que percibirá al convertirse
en propietario o usuario de ellos.
Asimismo,
representa producir tales resultados vitales para la organización
en forma consistente y creciente en el tiempo.
Lejos de toda
fórmula o receta milagrosa, lo que seguidamente se sugiere, constituyen
aspectos a tener en cuenta a la medida de cada organización, perfil
de clientes y nicho de mercado.
Luego de la
reflexión que ello genere, corresponderá la acción que produzca
que el cliente perciba los valores de la organización a través
de sus representantes y el beneficio que percibirá de tal relación
en el futuro.
Para lograr
estos aspectos, es conveniente considerar las siguientes claves
que permitirán materializarlo:
- Poseer
un buen producto o servicio. Aquel que constituya la manera
más efectiva y eficiente de resolver el problema o satisfacer
la necesidad para la cual fue concebido. Ello incluye no sólo
su efectividad y eficiencia, sino también su diseño, presentación
y calidad.
- Facilitar
su posibilidad de compra. Su
precio y condiciones de pago deberán estar en clara sintonía
con los recursos del nicho target y superando a las de su competencia,
según sea en cada caso.
- Desarrollar
una estrategia de ventas principal y otras accesorias, de
tal forma que permitan asegurar el logro de los resultados requeridos
periódicamente en el Plan de Marketing.
- Constituir
y liderar un equipo profesional de representantes de venta.
Esto
implica: definir el perfil ideal de representantes, reclutarlos,
seleccionarlos, capacitarlos y supervisarlos en forma continua
y eficientemente. La visión cortoplacista de considerarlos como
piezas intercambiables y no procurar su identificación y arraigo
en la empresa y sus metas, provoca un constante deterioro de
imagen ante cada contacto que realicen.
- Diseñar
el propio tablero de control de gestión en ventas. Esto
permitirá lograr del equipo de ventas la producción sistemática
de resultados y corregir los desvíos y resolver las contingencias
que se presentarán, en forma oportuna.
- La productividad
y la mezcla de negocios en toda empresa, es la que surgirá
de las ventas a los actuales clientes y a todos aquellos nuevos
que se obtengan mediante acciones de prospecting (prospecteo).
- La Registración
de acciones de campo deberán ser objetivas y simples
de realizar para que no afecten en tiempo la máxima vinculación
de sus representantes con las oportunidades. Constituye la base
de un adecuado planeamiento y seguimiento operativo para la
toma de decisiones oportunas ante desvíos.
- Toda
la empresa vende. Cuando existen “quintas autónomas” que
no canalizan su esfuerzo hacia las metas de la organización,
van desperdiciando cada día con su actitud, oportunidades muy
valiosas de ventas que lamentablemente no son tomadas en cuenta
hasta que el resultado del período no cubre ni las mínimas expectativas
del plan.
- Objetividad
y humildad en el autoanálisis. Dos criterios fundamentales
que permitirán descubrir a tiempo y con permeabilidad los errores
cometidos para corregirlos oportunamente y evitar su ocurrencia
en el futuro. Esta acción reiterada eficientemente, es lo único
que contribuirá a mejorar la propia gestión.
- Actualización
tecnológica y criterio de tercerización de servicios. La
improvisación en la ejecución de estas actividades, incidirá
sensiblemente en los resultados que se obtengan. Por ello, es
altamente recomendable y necesario una constante actualización
tecnológica y utilizar criterios de tercerización de servicios
para los aspectos clave que no se posean en calidad y cantidad
suficiente en la organización.
El cliente
será siempre el verdadero juez de todas nuestras acciones hacia
él o ella, y determinará el posicionamiento y éxito que se desea
en la medida que se logre deleitarlo de una manera perceptible
y permanente.
© Copyright
1998, by El Cronista