Introducción
Esta
Parte III es el último de los artículos correspondientes
a la serie publicada en basa a los resultados obtenidos en nuestra
Encuesta Sobre Venta Profesional 2002.
Con
el sólo objeto de aportar un mensaje objetivo y coherente
con una realidad alejada de lo que potencialmente está
en condiciones de ser, o sea vender más y mejor en forma
consistente para quienes realmente así lo deseen, compartiremos
las conclusiones que surgen de dichos resultados, confirmando
varios aspectos observados en labores de consultoría y
en la experiencia de más de tres décadas en la especialidad
en Argentina y Latinoamérica.
Las
mismas podrán leerse desde diferentes enfoques, pero sólo
quienes lo hagan desde la humildad, el convencimiento de que somos
seres y organizaciones perfectibles, y con la firme convicción
de evolucionar, encontrarán en su aplicación un
aporte válido para un cambio significativamente positivo
en la propia gestión de ventas.
Las conclusiones
Cuando deseamos
lograr alcanzar una meta sabemos que lo que obtendremos será
en función de lo que hagamos acertadamente por ello. Sin
embargo muchos tienen una creencia que me he permitido denominar
como "esotérica" y hasta "religiosa",
dado que creen que su logro es producto de que ocurran por efecto
de factores fortuitos, del destino o bien milagrosos.
Al referirnos
al ingreso vital para la subsistencia y desarrollo de la organización,
que además es un valedero indicador del éxito de
la estrategia del negocio en marcha, no es suficiente desearlo
sino establecer cómo producirlo cuando y cómo se
requiere.
Analizando
las respuestas obtenidas deja en clara evidencia que existe un
acentuado desvío al respecto, incurriéndose en una
consentida y hasta tolerada "mala-praxis" que
perjudica a quienes representan a sus potenciales clientes y afectando
seriamente muchas posibilidad concretas de venta a excelentes
productos o servicios y desmereciendo la imagen de marcas y hasta
la propia empresa.
La toma de
conciencia por parte de los directivos y responsables de la venta
respecto a que "cuanto mejor sea y resulte la formación
e idoneidad de cada uno de los representantes de venta, más
cerca y segura estará la empresa de su destino posible
de éxito", representa el camino que corresponderá
transitarse.
En la medida
que más aciertos existan en cada una de las decisiones
y acciones operativas del negocio, tanto mayor será la
probabilidad de una alta rentabilidad del negocio, en donde no
surjan por generación espontánea sino sólo
por la implementación eficiente de tales decisiones estratégicas
y operativas.
Las causas
que más la afectan
Remitiéndonos
únicamente a los aspectos relevados en la presente encuesta,
estamos en condiciones de afirmar que el perjuicio que ocasionan
las siguientes, son a su vez las mas simples y efectivas de ser
revertidas para modificar sensiblemente el rumbo actual no deseado.
1. La idoneidad.
La excelencia
en toda profesión se sustenta fundamentalmente en la idoneidad
de quien la ejerce. A ello se arriba si existe un afecto hacia
ella, una predisposición natural y/o adquirida y un deseo
de perfeccionamiento evolutivo.
En los valores
obtenidos, quienes eligieron dedicarse a ejercerla lo hicieron
por motivos ajenos a los descriptos en un alto porcentaje. Si
bien ello no debería afectar su ejercicio, la falta de
preocupación posterior para aprender sus fundamentos y
a adquirir su habilidades y destrezas requeridas ocasionan lógicamente
la "mala praxis" producto de la improvisación
característica en los "no profesionales".
2. La responsabilidad.
Cuando se
reclama por algo que resultó no estar acorde a nuestras
expectativas podemos hacerlo desde diferentes posiciones. Según
lo acertado que resulte el enfoque adoptado podremos encontrar
solución a una frustración que deseamos evitar que
se reitere.
La responsabilidad
de vender no se diluye ni debería recaer en "chivos
expiatorios externos". Por este preciso rasgo de la venta
tradicional (diplomáticamente calificada) existe una voluminosa
enciclopedia de excusas para justificar la ineficiencia y que
en nada contribuye a tomar las riendas del carro para conducirlo
por la senda en donde se llegará al destino deseado.
La venta es
objetiva: se vendió o no se vendió; se alcanzó
la meta en unidades y en dinero en un periodo determinado o no;
quién la alcanzó, superó o no lo logró.
De la aceptación y aplicación de estos preceptos
en toda empresa permite lograr sus vitales objetivos para la marcha
hacia el éxito de todo negocio, ni más ni menos.
De esta forma
se comprenderá con claridad absoluta que el empresario,
el directivo, el gerente y hasta el supervisor, son los responsables
de que se alcancen o no las ventas asignadas en sus objetivos
periódicos a través de la gestión de sus
representantes.
Ante el reconocimiento
de una carencia profesional, de un desconocimiento operativo o
tecnológico sobre cómo lograr determinada meta,
la lógica indica que el camino más acertado es el
de proveerse de los recursos efectivamente necesarios para subsanarlo.
Tal es el caso de los pacientes que recurren a los especialistas
ante un caso que su médico de cabecera o clínico
no domina.
"Un recurso
es toda herramienta de la cual uno es capaz de valerse para hacer
otra cosa; para enfrentar, allanar o resolver las contingencias
que se nos puedan presentar" (Jorge Bucay, "El camino de
la autodependencia", Colección Hojas de Ruta, Ed. Sudamericana)
La recesión,
la acción de competidores, etc., son aspectos no controlables
por uno pero implica adaptar las acciones para que las ventas
se materialicen en calidad y en cantidad, a pesar de ellas utilizando
inteligentemente los mejores recursos que se requieran.
3. Los
valores humanos en la venta
Quienes son
concientes de que vender es un permanente servicio al prójimo
que produce un ingreso rentable como producto de beneficiarlo
con el asesoramiento para que solucione sus problemas o satisfaga
sus necesidades, y actúan consistentemente bajo esta modalidad,
son quienes generan resultados consistentes porque transmiten
un mensaje que enaltece al representante, su empresa, marcas y
oferta.
El cliente
satisfecho que se obtenga de esta forma es quien no sólo
volverá a comprar en el futuro por el beneficio percibido
sino que constituye una valiosa fuente permanente de referencias
de más fácil conversión en nuevos clientes.
Todo lo que
se aleja de esta modalidad se traduce en diferentes estilos con
diferentes grados de egoísmo puesto que sólo procuran
obtener sus pedidos y obtener el ingreso por tales transacciones,
aún a costa o en perjuicio de sus clientes. Cuanto más
alejada sea la gestión del criterio que respeta los valores
humanos del consumidor actual y potencial, menor será su
posibilidad de ventas futuras y menor provisión de referencias
para lograr nuevos clientes.
4. La calidad
y productividad de gestión
Todo médico
cirujano requiere poseer conocimientos profundos en medicina y
poseer habilidades y destrezas técnicas que le permitan
realizar exitosas operaciones en su especialidad.
El mismo criterio
se aplica al vendedor que desee realizar exitosas operaciones.
En el caso de no poseer dichos conocimientos y de carecer de las
técnicas apropiadas en su campo, de estilo y especialidad
sólo producirá lo que su capacidad le permita alcanzar.
Y en tal caso, resultará infructuosa toda presión
que se llegue a ejercer para mejorar sus magros resultados.
El único
camino racional y efectivamente comprobado es contar con el o
los representantes que más se acerquen al perfil ideal
para cada empresa y estrategia comercial, invirtiendo en su formación
para que incorporen los conocimientos, método efectivo
de gestión y aprenda a aplicar las habilidades y destrezas
y técnicas que lo convertirán en un representante
exitoso.
5. La creencia
respecto a la gestión
Mediante esta
investigación se puede apreciar por qué los desvíos
de gestión en venta generan una baja productividad y rentabilidad
en la actividad..
Personalmente
creo en que existe un común denominador causante de muchos
de los errores detectados en la gestión y que resulta ser
la propia idiosincrasia latina que suele orientarnos
hacia el camino más directo y facil que conduce a una meta,
aún cuando sea pasando a través de terrenos poco
seguros o no bien recibidos por el consumidor de su mercado.
De este apreciable
facilismo en todo lo que creemos comprender, saber por propia
experiencia o la de otros que que se jacten de poseer, conduce
irremediablemente a "la improvisación".
Opinamos sobre
todo (deportes, política, negocios, etc.)con la autoridad
que sólo provee el conocimiento o la experiencia especializada
aunque no lo seamos, y lo peor es que también llegamos
a tomar decisiones estratégicas sobre dichas bases endebles.
En ventas
esto tal vez se manifieste como producto de la errónea
creencia de que "si me han comprado es porque de alguna manera
hemos vendido", y al desconocer los principios y fundamentos
que sustentan estos hechos y ante el desconocimiento de técnicas
profesionales para aplicarlas, los lleva inexorablemente a aprender
de sus propias experiencias.
Pero de esta
forma no se toma en cuenta un gravísimo efecto producto
del alto costo actual y para el futuro de la empresa y sus productos,
puesto que sólo se podrá aprender por errores reales
cometidos hasta darse cuenta de lo que les faltaba para complementar
y mejorar su gestión y corregirlo oportunamente. La gravedad
radica en el daño irreversible que este método genera
a costa de potenciales clientes que nunca volverán a comprar
ni referir prospectos en el futuro.
Simplemente
reflexionemos respecto a lo que ocurriría con los pacientes
que se presentan a un hipotético hospital escuela en donde
la formación no es teórica sino que únicamente
se aprende por experiencias sobre sus cuerpos... Entonces, ¿por
qué hacer sufrir a los potenciales clientes con este absurdo
criterio de capacitar a los representantes en base a experiencias
nefastas?
6. La tolerancia
vs. la eficiencia
Un rasgo latino,
muy característico en la gran mayoría de empresas
familiares, es priorizar la tolerancia respecto a la eficiencia.
La empresa
debe ser exitosa y arribar a dicho estado por su eficiencia, la
que es sólo consecuencia de la sumatoria de las eficiencias
individuales de sus integrantes. Cuando esta pasa a un segundo
plano respecto a la tolerancia ante fallas de gestión en
sus integrantes, se comienza a producir un paulatino e incesante
deterioro que sólo concluye cuando sus principios y valores
se reubiquen en su correcto orden.
Esto también
se proyecta a los equipos de venta en las empresas PyMe en donde
no existen respuestas objetivas ante la prolongada permanencia
en función de representantes improductivos, ya sea debido
a una mala selección o una deficiente formación
y supervisión.
Esto no es
un regalo de Dios, quien puede proveer una cierto perfil favorable.
Es el complemento que sólo se adquiere por la propia dedicación
a mejorar cada día de gestión, caso a caso, aprendiendo
permanentemente de los más destacados y corriegiendo los
errores propios, hasta el último día de su ejercicio.
La inquietud
personal constante es la llave que conduce hacia mayores niveles
de perfeccionamiento. El desinterés provocado por la falta
de tal inquietud es lo que lleva a acciones improvisadas de incierto
y muy riesgoso futuro inidividual y empresario.
7. La exaltación
de la viveza
Si bien la
velocidad de reacción suele jugar en nuestro favor, la
viveza nos caracteriza y diferencia claramente de otros pueblos
más desarrollados y evolucionados.
Pero esta
viveza latina se emparenta con la picardía, la que se observa
en la resolución de situaciones de efecto a corto plazo
y no tan bien recibidas por terceros involucrados.
Este aspecto
ayuda a comprender por qué la palabra "ventas"
haya sido tan desprestigiada por décadas de un ejercicio
improvisado y en contra de los propios clientes.
Finalmente,
desde la década de los noventa y durante los pocos años
de este nuevo milenio, se perciben evidentes señales que
han comenzado a producirse a través de un cambio muy interesante
y positivo.
La evolución
de las comunicaciones y en la computación ha permitido
a muchos de una nueva generación latinoamericana poder
apreciar y aprender sobre modelos y referencias de países
más evolucionados. Esto no implica que aún subsistan
modelos de venta tradicional en muchas empresas.
Con la mayor
humildad deseo que los resultados obtenidos en esta encuesta y
su correspondiente análisis, represente la siembra de nuevas
semillas para comenzar a germinar en quienes desean evolucionar
a través de acciones que caractericen a una venta más
profesionalizada.
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2003, by Martín E. Heller