Al
comenzar cada nuevo mes quienes dirigen la empresa y los
gerentes de ventas tienen mushas expectativas y entusiasmo
por alcanzar y superar los objetivos previstos.
Sin
embargo, y de acuerdo a una reciente investigación
realizada, la realidad los lleva a enfrentar un tema recurrente
en donde sólo unos pocos vendedores del equipo
lo lograrán (12,4%), mientras que el resto (87,6%)
se acercará de alguna u otra forma sin conseguirlo.
Y
es lógico que así suceda, puesto que todo
el potencial que posee cada vendedor para generar sus
resultados de gestión que de ellos se espera, carece
de valor cuando no se cuenta en cada período con
una cantidad superior de oportunidades calificadas para
aplicarlo.
Visto
de otra manera, esto representaría algo así
como que toda la maravillosa voz de un reconocido tenor
se desperdicie en un escenario de un maravilloso teatro
ante una audiencia inexistente o insuficiente.
Los
causales de este escenario
Es
importante saber de dónde proviene y se genera
esta situación, de manera que cada quien puedan
analizar la propia gestión y tomar las mejores
decisiones al respecto.
En
este sentido, y por experiencias de consultoría
en dirección y gerenciamiento de ventas, seguidamente
se describen las causales de mayor probabilidad de incidencia
en empresas que enfrentan esta situación:
1.
La Responsabilidad de la Dirección y de la Gerencia
de Ventas
Este
primer aspecto merece una particular atención,
entendiéndose por ello que requiere una buena
dosis de objetividad y humildad para que se comprenda
en su total amplitud y genere los efectos positivos
que se desean.
Basándonos
en uno de los principios elementales de la Administración,
se comprenderá mejor que: "Cuando un equipo
de ventas no vende lo que se espera, no es culpa de
los vendedores. La responsabilidad que ello ocurra es
de quienes los seleccionaron, capacitaron y pusieron
en funciones, orientando día a día su
capacidad productiva para generar mayores y mejores
resultados".
Los
directivos saben de negocios, pero ello no implica que
todos los responsables del área posean los conocimientos
suficientes y hayan experimentado todo lo que se requiere
para vender profesionalmente sus productos o servicios.
Esto es lo que conduce a desarrollar una gestión
de calidad (satisfacción al cliente), en cantidad,
con productividad y rentabilidad.
No
se pretende que sea un especialista en ventas, pero
basándonos en otro principio gerencial, cada
directivo o empresario podrá delegar el gerenciamiento
para la obtención de los vitales resultado periódicos
del negocio.
Para
ello deberían contar con un gerente responsable
y experimentado en esta gestión para delegarle
eficientemente esta actividad clave del negocio; caso
contrario, este no podrá aportar una metodología
más efectiva para provocar la gestión
que lleva hacia las metas previstas de una manera consistente
y productiva.
Y
para delegar esta actividad vital para el éxito
del negocio, el directivo deberá poseer conocimientos
y fundamentos de ventas y de management (gerenciamiento)
como para que pueda contar con el mejor gerente de ventas
en su organización. (Bibliografía:
Claves
para una venta exitosa)
Cuando
se presentan estas carencias en los niveles altos de
la empresa, la lógica consecuencia es que los
vendedores se incorporan y entran en actividad sin llegar
a conocer ni recibir instrucción de sus superiores
en la empresa en donde les describa lo que "deberán
hacer y de qué manera" para generar las
metas que se les exige en cada período del año.
2.
La Clave de la Gestión en la Venta
De
acuerdo a lo anteriormente descripto, y especialmente
cuando no existe una Metodología de Gestión
de Ventas, efectivamente comprobada y aplicada en la
organización, esto obliga a cada uno de los vendedores
a aplicar en su gestión lo que "creen que
es lo mejor", "dejando de hacer lo que realmente
corresponde hacerse" para lograr las metas.
El
propio criterio de cada uno de los vendedores aplicado
a la gestión se traduce en un hecho inevitable:
"una total heterogeneidad de resultados en calidad
y calidad", lo que se aprecia en los resultados
que se obtienen al concluir cada período.
La
acción clave que debería ser parte esencial
en toda gestión se refiere al Prospecting,
que se define como "la acción sistemática
y constante de generar oportunidades frescas de ventas".
(Bibliografía: Prospecting
)
El
Prospecting es tan imprescindible que podemos
afirmar que es lo único que permite alcanzar
con toda seguridad las metas periódicas. Esto
se debe a que, con su aplicación, se logra generar
anticipadamente un número de oportunidades contactadas
y calificadas que excedan ampliamente sus objetivos
de venta.
Conclusiones
"Ante
un problema organizativo, primero pregunte:¿cúal
es la mejor solución? Y entonces pregunte: ¿qué
se puede hacer?" Peter F. Drucker (padre de
la Administración moderna).
Existen
tres caminos para atender un problema que nos aqueja:
Uno
de ellos consiste en no profundizar su análisis
y dejar que pase el tiempo, tal vez con la errónea
esperanza que de alguna manera se atenúen sus efectos
no deseados y con el tiempo se extinga como la llama de
una vela al consumirse totalmente. En otros término,
esta opción significa "no hacer nada"
y simplemente "convivir con el problema".
El
segundo camino consiste en ir aplicando diferentes
soluciones circunstanciales, aunque no de fondo,
que solucione el problema en cuotas o en etapas, sin medir
con objetividad el costo de las consecuencias que ello
producen en la organización y en el mercado.
El
tercer camino representa realizar un objetivo
diagnóstico, lo que representa analizarlo en profundidad
hasta encontrar las verdaderas causas. Para se
requiere una alta dosis de objetividad y de conocimientos
sobre el tema. Sólo a partir de allí podrán
buscarse las mejores alternativas y sus costos de implementación
para finalmente decidir sobre la que lo solucione definitivamente
en breve plazo y con visión al mediano y largo
plazo.
Cada
quien podrá intentar diferentes opciones para resolverlo,
pero cuando en la etapa de diagnóstico se necesita
fortalecer el conocimiento o la opinión experta,
deberá considerársela como la mejor inversión
en el tema, especialmente si el costo de no solucionarlo
la supera.
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2005, by Martín E. Heller